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Venture debt y financiación basada en ingresos: crecer sin diluirse

Venture debt y revenue-based financing: herramientas para financiar el crecimiento sin diluir capital. Proveedores en España y cuándo elegir cada opción.

El dilema del fundador que crece

Un empresario español llega a mi consulta con un problema que hace diez años era raro y hoy es muy habitual: su empresa crece un 40% anual, tiene ingresos recurrentes, los indicadores son buenos — pero necesita entre 500.000 y 1.500.000 euros para acelerar. El banco le ofrece un préstamo ICO que no llega para cubrir la ronda y le exige garantías personales. Un fondo de venture capital le propone entrar con 2 millones a cambio de un 25% de la compañía.

Ninguna de las dos opciones le encaja. La primera no cubre la necesidad; la segunda le diluye demasiado pronto y le cambia la vida desde el primer día. Ese hueco entre el crédito bancario clásico y el capital riesgo puro es exactamente el espacio donde han crecido dos herramientas de financiación que, sin ser nuevas en el mundo, todavía se entienden poco en España: el venture debt y la financiación basada en ingresos (revenue-based financing o RBF).

Tanto Capital-Riesgo.es como los informes de SpainCap (la asociación española de capital privado, anteriormente ASCRI) documentan el crecimiento sostenido del venture debt en España. Según el Spain Ecosystem Report 2025, el ecosistema tech-startup movió 2.920 millones de euros en 2024 — el mejor registro desde 2021 —, y el venture debt se consolida como una vía de financiación cada vez más relevante, con volúmenes crecientes año tras año. El instrumento ya no se limita a startups tecnológicas: pymes industriales con ingresos previsibles también acceden a él.

En este artículo explico qué es cada instrumento, en qué se diferencian del equity y de la deuda bancaria, cuándo tiene sentido cada opción y quiénes son los proveedores reales en el mercado español.

Tres formas de financiar el crecimiento

Para entender bien el venture debt y el RBF, primero hay que situarlos frente a sus alternativas. Simplifico mucho, pero la fotografía mental es útil.

El equity (capital) es lo que aportan los socios o los inversores a cambio de una parte de la propiedad. No se devuelve nunca — pero quien pone el dinero se queda con un trozo de la empresa y, a menudo, con derecho de voto sobre decisiones importantes. Es la financiación más cara en términos de dilución y de pérdida de control, pero la más flexible: no genera obligación de pago mensual y, si la compañía va mal, no obliga a nada.

La deuda bancaria es el préstamo o la póliza clásica. Se devuelve con intereses, no diluye propiedad, pero exige capacidad de repago inmediata, a menudo garantías personales y colaterales. Es la opción más barata cuando encaja, pero la que menos se adapta a empresas que crecen rápido con caja negativa o volátil. Este es un tema que ya traté a fondo en el artículo sobre financiación alternativa: más allá del banco.

El venture debt y el RBF ocupan un espacio intermedio. No diluyen (o diluyen muy poco), pero tampoco son préstamos bancarios tradicionales: su estructura, su precio y sus criterios de aprobación son distintos.

Qué es el venture debt

El venture debt es un préstamo diseñado para empresas que ya tienen inversores institucionales (business angels o fondos de capital riesgo) y que necesitan alargar su runway o financiar crecimiento sin abrir una nueva ronda inmediatamente.

Tiene tres características que lo distinguen de un préstamo bancario normal:

  1. Se concede sobre la base de la calidad de los inversores y del negocio, no sobre el balance histórico. Un banco mira EBITDA y garantías reales. Un fondo de venture debt mira quién ha invertido antes, cuánto efectivo queda en caja, cuál es la tasa de crecimiento y si el plan llega a break-even o a una nueva ronda antes de que se acabe el préstamo.
  2. A menudo incorpora warrants. Son derechos de compra de acciones futuras a un precio prefijado. Esto permite al prestador beneficiarse si la empresa crece mucho, y es el motivo por el que acepta prestar sin garantías reales.
  3. Tickets más grandes y plazos más largos que un préstamo ICO típico. En España, los venture debts suelen situarse entre 500.000 y 5.000.000 de euros, a 3-4 años, con un tramo inicial solo de intereses y amortización en la segunda mitad.

¿Qué coste tiene? En condiciones actuales, el coste todo incluido (interés + warrants + fees) se mueve entre el 10% y el 15% TAE equivalente. Es caro respecto a un préstamo bancario (hoy al 5-7%), pero mucho más barato que la dilución equivalente de vender un 10-20% de la compañía.

Proveedores activos en España

Los actores principales que operan sobre pymes y startups españolas son:

  • Inveready, gestora con sede en San Sebastián y oficinas en Barcelona, es probablemente el nombre más conocido del mercado local. Tiene varias estrategias de venture debt e invierte habitualmente entre 500.000 y 3.000.000 de euros.
  • Claret Capital Partners (Londres) cierra operaciones entre 1 y 50 millones de euros a 3-5 años para empresas europeas con inversores institucionales. En 2022 cerró su tercer fondo, de 297 millones de euros para operaciones europeas, según Sifted.
  • BEI (Banco Europeo de Inversiones) ofrece instrumentos de venture debt directos y coinversiones, a menudo sobre pymes tecnológicas innovadoras.
  • Banco Sabadell y Banco Santander han creado divisiones específicas de venture debt con condiciones más estándar, pero tickets menores.

Qué es la financiación basada en ingresos (RBF)

El revenue-based financing es una forma más reciente y bastante distinta. Aquí no hay ni intereses fijos ni warrants: la empresa recibe un anticipo y lo devuelve como un porcentaje de sus ingresos mensuales hasta llegar a un múltiplo pactado (típicamente entre 1,1x y 1,4x el importe recibido).

El ejemplo más claro: recibes 200.000 euros y pactas devolver 240.000 (múltiplo 1,2x) a razón del 6% de tus ingresos mensuales. Si tienes un mes bueno, devuelves más; si tienes un mes flojo, devuelves menos. Cuando llegas a 240.000 euros devueltos, cierras.

Esta estructura tiene dos ventajas enormes:

  1. Se adapta a la realidad operativa. No hay cuota fija que te pueda ahogar en un mes malo.
  2. Los procesos son rápidos. La mayoría de proveedores da preaprobación en menos de 24 horas conectándose a tus sistemas (banco, ERP, Stripe) y el desembolso se hace en 1-2 semanas.

¿Los inconvenientes? El coste efectivo es alto (equivalente a un 15-25% TAE en muchos casos) y solo funciona para empresas con ingresos recurrentes y predecibles: SaaS, e-commerce con repetición de compra, suscripciones, servicios con contratos anuales. Si tu negocio factura por proyectos puntuales de gran valor, el RBF no es para ti.

Proveedores con actividad en España

  • Capchase, fundada por emprendedores españoles y con actividad en España, Reino Unido, Alemania y otros mercados europeos. Ofrece hasta el 70% de los ingresos recurrentes anuales (ARR) como capital no dilutivo para empresas con 1 millón de euros o más de ARR.
  • re:cap, plataforma alemana especializada en financiación para empresas SaaS europeas.
  • Wayflyer, especializada en e-commerce, y Karmen (que en 2026 absorbió a Silvr, uno de los primeros actores europeos del sector).
  • Alter Finance y otros actores españoles que han incorporado productos RBF a su catálogo.

Cuándo tiene sentido cada opción

Aquí es donde debe entrar el criterio del CFO. No hay una respuesta universal — depende del momento de la empresa, del sector y de las proyecciones. Esta es mi regla mental simplificada:

Elegiría venture debt si:

  • La empresa ya tiene una ronda de equity cerrada en los últimos 12-18 meses.
  • El plan necesita 500.000 euros o más.
  • Hay visibilidad de nueva ronda o break-even en 18-30 meses.
  • El fundador quiere maximizar el ownership antes de una ronda futura más grande.

Elegiría RBF si:

  • La empresa tiene ingresos recurrentes demostrables (MRR o ARR estable durante 6+ meses).
  • Necesita entre 50.000 y 500.000 euros para financiar crecimiento de corto plazo (marketing, stock, contratación comercial).
  • Quiere un proceso rápido y sin negociaciones largas.
  • Aún no tiene una ronda institucional o no quiere abrirla.

Descartaría ambas y acudiría a banco o equity si:

  • Los ingresos son volátiles y no recurrentes (obra pública, proyectos puntuales).
  • La empresa todavía no ha validado modelo de negocio (fase pre-seed).
  • La inversión es estructural y a muy largo plazo (compra de una nave, adquisición estratégica). Aquí a menudo la respuesta es una combinación de deuda bancaria a largo plazo y, si procede, una operación de M&A como las que analizo en el artículo sobre tendencias M&A en Cataluña en 2026.

Cómo prepararse para acceder a ellas

Ni el venture debt ni el RBF son automáticos. Preparar bien el proceso multiplica las probabilidades de cerrar en buenas condiciones.

Contabilidad limpia y cierres mensuales. Los fondos miran los últimos 12-24 meses con detalle. Si tus cierres son irregulares o los KPIs no se reportan cada mes, pierdes credibilidad antes de empezar. Este es uno de los puntos que abordo cuando preparo empresas para inversores — un tema que ya he tratado en el artículo sobre qué miran los inversores en una due diligence financiera.

Un plan financiero a 24-36 meses con tres escenarios. Conservador, base y agresivo. El prestador quiere ver que has pensado qué pasa si las ventas van más lentas de lo previsto y cómo responderás.

Cohort analysis y unit economics claros. Especialmente para RBF sobre SaaS o e-commerce. Debe quedar claro el CAC (coste de adquisición), el LTV (valor de vida del cliente), la retención y el margen de contribución.

Una estrategia clara de salida de la deuda. ¿Cómo la devolverás? ¿Con caja generada? ¿Con una nueva ronda? ¿Con una refinanciación? Si no lo tienes claro, los inversores te dirán que no o te impondrán condiciones duras.

Asesoramiento especializado. Estas negociaciones son técnicas y cada cláusula tiene impacto real. Un CFO externo con experiencia en estas operaciones te puede ahorrar entre 1 y 3 puntos porcentuales de coste y evitar cláusulas restrictivas — es una parte importante del trabajo en los servicios de CFO fraccional.

Errores comunes que veo a menudo

Confundir venture debt con un préstamo bancario barato. No lo es. Es un instrumento sofisticado con warrants y covenants que pueden ser muy restrictivos si las cosas van mal.

Firmar un RBF sin entender el múltiplo efectivo. Un 1,2x puede sonar poco, pero si el pago se concentra en 12 meses, la TAE equivalente supera el 20%. Hay que hacer siempre el cálculo sobre base anual.

Hacer venture debt demasiado pronto. Si la empresa aún no tiene 6-12 meses de ingresos estables o todavía no ha cerrado una ronda de equity institucional, los fondos no harán la operación — o la harán con condiciones mucho peores.

Utilizar venture debt para cubrir un agujero estructural. El venture debt es para acelerar crecimiento, no para pagar salarios porque no llegas a final de mes. Si el problema es estructural, el dinero extra solo aplaza la crisis.

Ignorar los covenants. Muchos contratos de venture debt incluyen cláusulas de mantenimiento de caja mínima, ratios o de no hacer otras operaciones financieras sin autorización. Romperlos puede activar la aceleración de la deuda.

Tres ideas para llevarse

  1. Venture debt y RBF son herramientas, no soluciones mágicas. Buenas para acelerar crecimiento y evitar dilución; malas si la empresa tiene problemas estructurales de modelo o de rentabilidad.
  2. La preparación vale más que la negociación. Cuentas claras, plan financiero con escenarios y unit economics bien comunicados reducen drásticamente el coste de la financiación.
  3. No elijas antes de entender. El coste efectivo real de cada instrumento, los covenants y la letra pequeña determinan si estás tomando una decisión inteligente o hipotecando el futuro.

Crecer sin diluirse es posible — pero exige una mirada financiera afilada y una estrategia clara. Si lo aborda el empresario solo, a menudo el resultado es caro o restrictivo. Si lo aborda con una figura financiera con experiencia en estos instrumentos, suele acabar con condiciones notablemente mejores.


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